El autismo y las vacunas
Es posible que hayas escuchado que las vacunas administradas en la infancia sean las causantes del autismo. En los últimos años, ésta ha sido una teoría muy sonada y que ha dado lugar a infinidad de debates.
¿De dónde surge esta teoría?
En 1998 el psicólogo británico Andrew Wakefield realizó un estudio con una muestra de 12 niños con autismo, en el que concluyó que la vacuna MMR, conocida como la triple (Sarampión, Rubeola y Paperas), era la causante del autismo. Éste fue publicado en la revista médica The Lancet.
A raíz de ello, los gobiernos de países como Estados Unidos, Japón, Inglaterra y Francia financiaron diversas investigaciones sobre el tema. Dichas investigaciones descartaron la teoría de Wakefield, es decir, todas concuerdan en que las vacunas no causan autismo.
Entre 2004 y 2010, el reportero – investigador Brian Deer publicó una serie de reportajes en los que sustentaba que la teoría de Wakefield era falsa y carente de evidencias científicas.
En 2010 el Consejo Médico General de Gran Bretaña juzgó la investigación de Wakefield encontrándola deshonesta.
Finalmente, la revista médica The Lancet se retractó, parcialmente en 2004 y totalmente en febrero de 2010, sobre la publicación en la que se afirmaba que la vacuna era la causante del autismo.
¿Qué quiere decir todo esto?
Hasta el día de hoy se desconocen las causas del autismo, y es por esto que hay muchas investigaciones enfocadas a encontrarlas.
Más de 20 investigaciones serias y apoyadas por la comunidad científica internacional, han concluido que no existe una correlación entre las vacunas y el autismo.
Sin embargo, no se pueden descartar por completo que ciertos factores médicos y/o genéticos que se presentan en una pequeña minoría de la población, puedan generar una reacción adversa a las vacunas. Por ello se están realizando investigaciones que buscan identificar la posibilidad de que algunos niños sí pudieran estar en riesgo de desarrollar síntomas de autismo después de ser vacunados.
Es importante recalcar que los beneficios de vacunar a los niños contra sarampión, paperas y rubeola son mucho mayores para su salud y la de la población en general, que no vacunarlos pensando que ello les puede causar autismo.
La postura mexicana
Vesta Richardson López-Collada, directora del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y de la Adolescencia de la Secretaría de Salud, afirmó en una entrevista que las autoridades mexicanas están al tanto de todas las investigaciones internacionales en la materia, y que tienen conocimiento de los grupos, en su mayoría de padres de familia, en Estados Unidos y Canadá que apoyan la teoría de las vacunas como causantes del autismo.
Las autoridades mexicanas aconsejan a la población que no dejen de vacunar a sus hijos ya que ello puede generar problemas serios de salud y no existen evidencias científicas hoy en día sobre la correlación entre las vacunas y el autismo.
¿Qué debo hacer?
Si bien el encontrar la o las causas del autismo es un asunto muy importante, no olvidemos que esa es labor de los científicos y que es el diagnóstico temprano y la intervención adecuada lo que harán un cambio en la vida de las personas con autismo.
Si eres un padre de familia de un hijo con un Trastorno del Espectro Autista, es probable que tengas temor de vacunar a tus otros hijos.
Habla con tu pediatra sobre ello y determinen juntos cuál es la mejor opción. Puede ser que espaciando una vacuna de otra te deje más tranquilo.
La comunicación y confianza con tu médico de cabecera son muy importantes.
Si necesitas mayor orientación, no dudes en buscar la opinión de especialistas en el tema
Fuentes:
- “Study Linking Vaccine to Autism was Fraud” publicado por The New York Times en línea, 6 de enero 2011
- “No hay Vínculo entre Vacunas y Autismo” publicado por La Opinión en línea, 12 de agosto 2010
- “Information About Vaccines and Autism” publicado por Autism Speaks en línea, 3 de enero 2010









