Enfermedades osteoarticulares

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Los huesos tienen la función de dar la estructura al cuerpo (dan soporte, protegen y forman al cuerpo). Para lograr estas funciones los huesos están compuestos de minerales como el calcio y fósforo, entre otros. En este proceso también intervienen ciertas hormonas para lograr la buena función del hueso.

Las articulaciones son las uniones entre huesos (coyunturas), están unidas por ligamentos y una envoltura llamada cápsula articular que generalmente está llena de un líquido, que es llamado sinovial. Las articulaciones tienen la función, junto con los músculos, de producir el movimiento.

¿Qué son las enfermedades osteoarticulares?

Son aquellas que afectan a los huesos, cartílagos, tendones y/o articulaciones, temporal o permanente, lo cual ocasiona discapacidad leve, moderada o severa. Requieren de un equipo de profesionales de la salud para su detección, tratamiento y prevención de secuelas y complicaciones.

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¿Qué causa las enfermedades osteoarticulares?

Hay varias situaciones por las que el hueso, la articulación o ambos se pueden enfermar:

1.  Alteraciones en el proceso de formación del propio hueso. Se pueden dar por:

  • Causas genéticas, también llamadas displasias óseas, en las cuales los huesos y/o articulaciones se desarrollan mal en tamaño, dureza y resistencia. Un ejemplo es la acondroplasia, que es un tipo de enanismo.
  • Falta de nutrimientos y de minerales que ocasionan huesos frágiles y deformidad en la forma de los mismos, como el raquitismo, que se presenta por falta de vitamina D.
  • Alteraciones hormonales, como la de la hormona crecimiento, de la tiroides u otras, esto provoca alteraciones en la talla.
  • Cambios en los vasos sanguíneos, lo que genera mala nutrición del hueso.

Se les llama osteocondrosis y tienen nombres específicos según el hueso que afectan; un ejemplo es la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, que afecta el extremo superior del fémur (cabeza femoral) y hace que se destruya esta parte de la cadera.

2.  Alteraciones de la resistencia ósea por golpes o traumatismos

Ocasionan fracturas, luxaciones o esguinces, no solamente los huesos y las articulaciones se pueden dañar sino también los ligamentos.

3. Infecciones de virus, bacterias y hongos en los huesos o articulaciones

Lo cual genera una inflamación en los huesos y articulaciones llamada osteomielitis y que puede ocasionar alteraciones o deformidades.

4. Deformación ósea por anemia y otras enfermedades de la sangre

 Como la hemofilia, en donde existen sangrados articulares frecuentes.

5. Alteraciones en la estructura del hueso por tumores benignos o malignos

Ya sea de origen propiamente del hueso, la articulación o por una invasión de otros tumores no óseos o articulares (metástasis).

6. Alteraciones en la alineación de los huesos

Son problemas comunes que muchos bebés y niños tienen durante el crecimiento normal. Entre ellos se incluyen el pie plano flexible, pie equino, rodillas y pies zambos, desviación de rodillas hacia adentro/valgo o hacia fuera (varo o charrito), etc.

Existen otras condiciones o localizaciones, en donde huesos y articulaciones sufren defectos en su alineación, como en la columna vertebral, donde si la alteración es hacia los lados, izquierda o derecha, se le llama escoliosis.

Si la desviación de la columna vertebral es en sentido anterior o posterior se les llama cifosis o lordosis, respectivamente.

7.  Enfermedades inflamatorias de las articulaciones

Como artritis reumatoide o la gota (acumulación de ácido úrico).

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¿Qué tipos de enfermedades osteoarticulares hay?

Pueden ser congénitas, genéticas o adquiridas.

  • Genéticas: si se heredan de los padres o algún otro familiar directo.
  • Congénitas: si se detectan o manifiestan desde el embarazo o nacimiento sin haber antecedentes en la familia.
  • Adquiridas: si aparecen en algún otro momento de la vida

Además, dependiendo del número de articulaciones implicadas pueden llamarse oligoarticular (cuando involucra 1 a 4 articulaciones) o poliarticular (cuando involucra más de 5 articulaciones). Cuando se acompañan de síntomas que afectan otros órganos además de las articulaciones, como por ejemplo fiebre, dolor muscular, enrojecimiento de la piel, etc., se denominan sistémicas.

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¿Cuáles son las señales tempranas de las enfermedades osteoarticulares?

Los síntomas típicos de las enfermedades osteoarticulares son el dolor y la limitación para la movilidad de las partes del cuerpo que están afectadas por la enfermedad, lo cual ocasiona limitación para la realización de actividades cotidianas como caminar, subir y bajar escaleras, peinarse, vestirse, jugar, etc.

Vale la pena mencionar que el dolor es una situación difícil de evaluar en los niños, principalmente cuando no es continuo y la limitación de las actividades es leve; además de que puede estar limitada por la capacidad del niño para expresar sus molestias, de tal manera que cambios del carácter como tristeza, mutismo u hostilidad, pueden ser expresiones de dolor.

Otras manifestaciones pueden ser la sensación de rigidez en las articulaciones por las mañana, inflamación, enrojecimiento o aumento de la temperatura de las articulaciones sin causa aparente.

Puede haber además algunos otros síntomas que no están relacionados con los huesos o articulaciones como son fatiga, fiebre sin causa aparente, malestar general, pérdida de peso, crecimiento de algunos órganos internos como el hígado principalmente y anemia crónica.

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¿Qué otros problemas se asocian con las enfermedades osteoarticulares?

En los pacientes con enfermedades osteoarticulares pueden presentarse además otros problemas que ameritan tratamiento oportuno y pueden ser:

  • Alteraciones oculares: Causan resequedad de los ojos por disminución en la producción de lágrimas, ojos rojos, dolor y molestia a la luz. Se denominan dependiendo de la parte del ojo que esté afectada, por ejemplo queratoconjuntivitis, epiescleritis, iridociclitis y uveítis, entre otros nombres.
  • Síndrome de Sjögren secundario: Causa resequedad oral (xerostomía) y ocular (xeroftalmía) principalmente.
  • Ocasionalmente pueden presentarse alteraciones cardiacas como las disfunciones valvulares, pericarditis y la miocarditis, etc
  • Manifestaciones digestivas, renales, sanguíneas, pulmonares, vasculares, etc., de gravedad variable.

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¿Cómo se diagnostican las enfermedades osteoarticulares?

Aunque la mayoría de los dolores osteoarticulares en los niños son de naturaleza benigna, cuando persisten o aparecen con cierta periodicidad es necesario acudir al médico para que se realice un cuidadoso estudio clínico que incluya una excelente historia clínica y un minucioso examen físico, así como algunos estudios, según lo considere el médico tratante, como pueden ser radiografías, tomografía o análisis de sangre y orina, en ocasiones estudio del líquido sinovial (o articular), etc.

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¿Cómo es el tratamiento?

El tratamiento de la enfermedad osteoarticular es particular y "hecho a medida" para cada paciente y requiere la cooperación de distintos profesionales: reumatólogo, ortopedista, oftalmólogo, medico rehabilitador,  terapeuta físico y ocupacional, psicólogo, etc.

En general los objetivos del tratamiento son que el niño se relacione con otros niños normalmente, que pueda seguir asistiendo a clase, que su crecimiento físico e intelectual sea normal, que sus articulaciones conserven o recuperen una función normal, que no tenga dolor y que, en definitiva, pueda disfrutar de la vida tanto como cualquier otro niño.

El tratamiento se basa en el uso de medicinas que inhiben la inflamación articular y sistémica, y en técnicas de rehabilitación que preservan la función articular y contribuyen a prevenir deformidades.

Para lograr el mejor beneficio de la terapia es muy importante contar con la constancia y la voluntad del niño y su familia para sobrellevar la dolencia, tomar los medicamentos indicados y realizar los ejercicios adecuados.

El tratamiento debe mantenerse mientras persista la enfermedad, lo que es imprevisible y puede ir cambiando a lo largo del tiempo. Se puede considerar suspender totalmente el tratamiento cuando existe una remisión completa y prolongada.

También se debe prestar mucha atención al impacto psicológico que tiene la enfermedad tanto sobre el niño como sobre su familia. Una enfermedad crónica como las enfermedades osteoarticulares es un reto para toda la familia, mayor cuanto más grave es la enfermedad. Siempre hay que tener presente que a los niños les resulta extremadamente difícil enfrentarse a la enfermedad si sus padres no son capaces de hacerlo. Los padres tienden a desarrollar una gran tendencia a apartar al niño enfermo de cualquier posible problema, volviéndose sobreprotectores.

La actitud positiva de los padres, apoyando y animando a su hijo a ser tan independiente como sea posible, es de gran ayuda para superar las dificultades relacionadas con la enfermedad que van surgiendo, a relacionarse con sus compañeros y a desarrollar una personalidad equilibrada e independiente.

El equipo terapéutico ofrecerá apoyo psicológico siempre que éste sea necesario.

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¿Los dispositivos especiales u ortesis realmente pueden ayudar?

Sí. Dispositivos especiales y diferentes maneras de hacer las cosas pueden ayudar a los niños con enfermedades osteoarticulares a mantenerse independientes durante el mayor tiempo posible. Estos dispositivos (bastones, andaderas, férulas, plantillas, corsets, etc.) le ayudan a proteger sus articulaciones y a mantenerse en movimiento. Por ejemplo, si aprende a usar un bastón de la manera apropiada, éste puede ayudar a disminuir en un 60% la cantidad de presión que su peso le pone a la articulación de su cadera al caminar. Los terapeutas ocupacionales son expertos en esta materia.

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¿Qué debo hacer si a mi hijo(a) le detectan cualquiera de estas enfermedades?

Acudir a cualquier unidad de salud y/o centro de rehabilitación de preferencia que cuente con un grupo multidisciplinario de profesionales de la salud.

Se invita a los padres y familiares de pacientes con cualquiera de estas patologías a participar activamente junto con el equipo de profesionales de la salud, como parte del mismo bajo los siguientes lineamientos:

  • Cumplir las indicaciones y recomendaciones dadas por los profesionales de la salud.
  • Conocer  las generalidades de la enfermedad, su pronóstico, manejo clínico y rehabilitatorio para continuar el tratamiento y programas indicados en casa, ya que la buena evolución del paciente dependerá en gran medida del manejo por parte de los padres.

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¿El niño con enfermedad osteoarticular puede ir al colegio?

Es fundamental que los niños vayan al colegio a diario. Hay una serie de factores que pueden dificultar su asistencia a clase como son la dificultad para caminar, el cansarse fácilmente o la presencia de dolor o rigidez articular. Es importante explicar a los profesores las posibles necesidades del niño: pupitres adecuados, posibles dificultades para escribir o el permitirles levantarse o moverse en clase para evitar la rigidez.

El colegio es para los niños lo que el trabajo para los adultos, un lugar donde aprender a ser autónomos, productivos e independientes. Los padres y los profesores deben hacer todo lo que esté en su mano para que los niños enfermos puedan participar en las actividades escolares de la manera más normal posible, para que triunfen académicamente, para que desarrollen una buena capacidad de comunicación con los compañeros y los adultos y para ser aceptados y apreciados por sus amigos.

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Recomendaciones para el cuidado de huesos y articulaciones

  • Ten una alimentación sana

Consume alimentos ricos en proteínas que son necesarios para la formación de los  huesos. Consume también alimentos ricos en calcio como la leche descremada, queso, nueces, pescado. A veces es necesario un suplemento adicional de calcio. La cantidad de calcio necesaria varía dependiendo de la edad  y condición de la persona.

También es importante una adecuada ingesta de vitamina D, presente en huevos, leche, quesos, carne, etc. pues ayuda al metabolismo del calcio.

  • Practica ejercicio regular

El ejercicio físico regular como caminar, montar bicicleta y nadar, generalmente es muy útil para mantener en buen estado el sistema osteoarticular y el cardiovascular.

  • Mantén un peso adecuado.

El esqueleto es la estructura que soporta a tu organismo y no está diseñado para soportar una carga excesiva. El sobrepeso predispone la aparición de dolor y artrosis en rodillas y caderas. También un peso excesivamente bajo es nocivo, está relacionado con la aparición de osteoporosis.

  • Cuida tu postura

Ten una adecuada postura y evitar mantener una sola posición por tiempo prolongado.

  • Evita usar tus articulaciones en exceso.

Evita levantar cosas pesadas. Escucha a tu cuerpo: si aumenta el dolor durante una actividad o ejercicio, entonces significa que estás sobrecargando tus articulaciones. Usa las articulaciones y los músculos más grandes/más fuertes.

  • Equilibra el reposo con la actividad

Simplifica las actividades para ahorrar energía y programa algunos minutos de descanso en el día.

  • Usa un calzado cómodo

Flexible, de punta ancha y tacón bajo. Zapatos rígidos, apretados y de punta angosta pueden producir deformidades en los dedos.

Ante cualquier duda siempre es mejor consultar a tu médico.

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